Según puso de manifiesto la ministra Bibiana Aído en el transcurso de las jornadas “Igual trabajo, igual salario”, celebradas a finales de febrero en el Congreso de los Diputados con motivo del Día de la Igualdad Salarial, una mujer europea debe trabajar ocho años para ganar lo mismo que un hombre en siete y por tanto, eso implica que cobren menos y tengan pensiones más bajas.
En este contexto, la Economía Social ofrece un modelo de organización de carácter democrático con primacía de las personas y del trabajo sobre el capital en el reparto de las rentas, el cual define una lógica de distribución de los beneficios no ligada a ningún tipo de distinción de género alguno.
Por su parte, la Escuela viene ofreciendo fórmulas de empoderamiento y capacitación empresarial que faciliten a la mujer el desarrollo de sus capacidades, desde una visión de género y desarrollo, promoviendo una mayor visibilización de la mujer en el ámbito empresarial y en todos los espacios sociales, políticos y económicos.
La solución por tanto pasa por las mujeres. ¿O quizás se puede avanzar, sin contar con más de la mitad de la población?